domingo, 12 de octubre de 2014

SIN ALIENTO


Dicen que la vida no se mide por las veces que respiras, sino por las que te quedas sin aliento. Llevo muchos años sin respirar mirando tus ojos, riéndome con tu sonrisa, alucinando con tu mirada. Me puse el mundo por montera, bajarlo más allá de mis pisadas, para que me dejara sus huellas en la piel y no cicatrizarían. 
He sentido la vida en mi frente, he sufrido su agonía en mi pecho y sus desdichas en mi estómago. Imagine que volaba, que me rendía en tus labios y que sobrevivía en tus versos. Miré muchas veces a la puerta antes de cerrarla, sin saber que no tenía cerradura y así abierta, vi un rayo de sol que me empujaba hacia tus brazos.
Soñé con ser mejor, con vestirme con la seda de tu piel y calzarme con los botines de tus encantos. He vivido bien y he sufrido como nadie, ante la penumbra de un callejón que me dejo sin salida.
Ahora en los lindes de la comisura de tus labios, no hago más que hacerme preguntas, de reprocharme aquel momento en el que me quede sin aliento, en el que perdí la cordura.
Y entre la locura de tus cabellos, me reconforta haber tomado ese veneno de tus ojo, cuyo nombre recuerdo en un estante de tu baño, ese nombre sino mal recuerdo, se llama AMOR.