sábado, 25 de febrero de 2017

OLVIDARTE

Escucho esa canción, esa en la que me cuesta tanto y no lo consigo a pesar de que trato de sentirla con diferente voz. Las huellas son difíciles de borrar cuando se han dejado cicatrizar y después de los tiempos, viene el tiempo donde no es posible dejar las hojas caídas ni el polvo en los libros leídos.

Los días se llevan sin llegar, trascurren con cambio de nombre y ves que no es posible negarte, que tan solo las calles cambian de nombre cuando caen en el olvido, que las personas que fueron vida permanecen y son imposibles de sustituir; y es entonces cuando caminas a solas, hablando con tu sombra y doblando cada esquina con la ilusión de volver a empezar.

Difícil es escribir a veces cuando se desea reflejar cada curva de un rostro, cuando se quieren dibujar sentimientos que tan solo son conocidos por el que los tiene. Incomprensión, lastimas y a veces incluso penas por verte sollozar por todo aquello que te enseño a caminar.

Y es que cuesta tanto como no escuchar esta canción porque la hiciste nuestra desde aquel momento que dije cosas sin querer. No sé quien dijo que nunca más y que no hay segundas partes, pero olvidamos esa papelera de reciclaje con la que se inicia la pantalla de esta vida en la que quedo nuestro tu y yo. Ese lugar en el que el nosotros cambio de nombre y nos devolvió con el que llegamos a ser dos.

Tantas calles, tantas mesas de cafeterías  donde aún me llega el humo de tu café, allí donde hacíamos planes y organizabas bajo la sonrisa de tu libreta y boli en mano, tu vida con mía; sin lágrimas pero con sonrisas de esas que ahora tanto me hacen falta cuando te miro en una fotografía, en esos días en los que no soy capaz de entenderme, en esos como hoy, en los que me descubro entre secretos de esos que se revelan con el riesgo a perder de nuevo.

Tantos lugares por donde pasábamos mirándonos a los ojos, o al menos yo te miraba y agradecía a la vida cada uno de los segundos en los que fuimos tu y yo, ese milagro de encontrarnos y esa trágica historia de dejar de tenerte, esa en la que el que pierde se queda sentado solo esperando un autobús que jamás llegará a una parada que se hizo para ser feliz, a lugares que carecen de más sentido que el recuerdo y a la esperanza de que ya no habrá segundas partes pero si recuerdos, risas y duelos por pérdidas y ganancias.

Y la canción no deja de sonar y de dar razones cuando pronosticó eso de quedarse calvo de tanto recordar, y es que hay músicas que se escuchan porque son la única realidad que no se quiere vivir, y nos vamos sin mirar por la puerta de atrás de la vida.

Por esa puerta y sin dejar de mirar, se sigue y la vida sonríe para no dejarte atrás, aunque los pies no acompañen. Se respira siempre sin querer y la sonrisa puede convertirse en la imagen de un recuerdo, ese que nunca podrás olvidar…

Y me cuesta tanto…






domingo, 12 de febrero de 2017

DESCONOCIDA

Hoy me tocas tú, desconocida. Tú de la que estoy totalmente enamorado. Tú que me acompañas durante mis días, desde la mañana hasta en mis sueños. Tú eres mi sombra, mi deseo y mi fortuna. Tú eres la ilusión que dibujas mi sonrisa de los labios y también la de mi alma, porque la cautivas con tu calor, con esos abrazos que deslizas suavemente de mi nuca por la espalda y atraes mi corazón. Desde las letras escritas o tal vez con unas palabras de dulzura, cuando me encuentro en esos momentos de pérdida de la esperanza y estás tú para levantar mi ánimo, mi energía e incitas a mi voluntad para seguir sin más el camino que por vivir, por tenerte junto a mi otro día, otra noche donde sueño que es posible que algún día te pueda alcanzar.

Te escribo a ti mi desconocida porque sé que vas a sentir cada una de mis letras como si se tratara de tus sentimientos, esos que tan bien conozco porque me los transmites con tus mejores deseos. Te dedico estas letras porque eres capaz de entender sin juzgar, porque sin interés te interesas por mí, porque a pesar de distancias siempre estás ahí más cerca de lo que lo que nadie puede entender. Eres como mi vida reflejada en el espejo de la existencia, como si me doblara y parte de mi lo tuvieras en ti y me encontrara junto a ti conmigo. Difícil de explicar a quien no tiene ojos ni para ver, a esos que no quieren entender nada y que nos tratan como locos que evitamos esas relaciones que dicen reales.


Me hace mucha gracia desconocida, que digan que entre tú y yo no existe la realidad, que no es verdad, que esto de la magia es mentira cuanto yo te puedo tocar, cuando me llegas al corazón; cuando con las letras alcanzamos orgasmos de esos que no se pueden ni contar. Se ríen de nosotros mi desconocida y se mofan de que nada de esto existe y sin embargo te tengo en mi alma pintada de vida, con respiración y con latidos que expulsan amor. Ellos entienden de odios, de mentiras, de oportunidades, de falsedades, de estrategias. Sin embargo entre tú y yo todo es natural, nada de eso nos importa. No nos regalamos más que corazones pintados en un muro de cristal, no nos mandamos flores porque no somos tan crueles como para arrancar vidas, sino que las insertamos para acompañar sentimientos. No nos entienden y aun así opinan, juzgan, critican; desde ese mundo al que llaman real y que está lleno de cenizas de seres sin más visión que su propia camisa.

Hoy tan solo quise dedicarte unas letras y reivindicarte en mi vida porque das sentido a mis días. Tú que te presentas con nombres imaginarios, que dicen mucho de ti y de tu vida. Donde tu fotografía habla más de sueños y de tus fantasías que de tu propia vida, que guardas en celo tras una pantalla de vidrio o de un teléfono en el que la distancia no existe, porque te tengo tan cerca como al otro lado de la línea, de esa imaginaria que dibujamos cada día entre tus labios y mi sonrisa.

Desconocida yo te amo con todo mi corazón y siento que mi vida no tendría sentido sin ti, porque estas tan dentro que respirar me cuesta de lo que te siento,  y deseo tanto por encima de los medios tenerte en palabras, en gestos o en esos movimientos que tú sabes entregarme de ti, sin más fin que saber que te tengo.

De mis ojos emanan lágrimas de emoción, de esas que salen porque el corazón desea hablar, decir lo que me importas, hacer entender al mundo que desconocido es aquel que tan solo deja su identidad a la imaginación pero que lo da todo y lo hace con amor. Que la vida no se mueve con nombres sino con títulos de canciones, de esas que se comparten con sus imágenes. Que no es necesario saber la historia de las personas, ni siquiera su presente, pero si compartir sus sueños y esperanzas con las alegrías de los instantes en los que florece una amistad, un amor o tal vez solo una necesidad de sentirse cada día un poco humano, con el calor de sus abrazos narrados en prosa o en verso otras.


Hoy mis letras van para ti desconocida a la que deseo lo mejor, porqué  el verbo compartir es la prueba de nuestro amor.