sábado, 30 de enero de 2016

CASO ABIERTO


El amor se somete al juicio de los amantes, de aquellos que se prometieron dar y   recibir el cariño, el corazón y el cuerpo de su amado. Queda en la intimidad de dos personas y en la verdad de la sociedad que los admira, por la entrega, por la belleza y la lealtad de su complicidad.
A veces todo se rompe o tal vez lo rompemos porque queremos llegar hasta el final. Damos hasta la última lágrima por la pérdida de eso que durante un tiempo fue la magia creada sin utilizar truco alguno.
Someter a audiencia pública esa intimidad, que sea juzgada por romper  las leyes de los humanos, me causa estupor, tristeza por la incomprensión; por no haberse entendido o tal vez porque no se supo expresar el sentimiento por medio de mensajes de voz.
Siento que las lágrimas rebosan los límites de mi corazón, que el alma la tengo perdida entre los papeles de aquellos que con autoridad, recogen tu declaración sin saber que las palabras no pueden sustituir el sentimiento entregado con el lenguaje del corazón.
El amor y el odio van de la mano, pero yo no lo siento así. Nunca el libro podrá cerrarse por el simple paso de una página, de un capítulo que jamás se cerró y que causa una batalla sin sentido, sin origen y sin fin. Parece que hacerse daño es el sustituto de la caricia, de lo que antes eran mimos y pasión.
Siempre me ha causado dolor cuando he sido testigo de personas que amándose hasta la locura, convierten su deseo por el otro en venganza y dolor. Siento en lo más profundo de mi ser si alguna vez lo pude haber hecho, en un acto que tan solo deseaba ser una reivindicación, un grito al mundo de que el amor cuando se esconde tras el biombo de la vergüenza se elimina, se agota y se amarga.

Cuando la sociedad abre un caso, un proceso al amor; se ignora cuáles serán las consecuencias, porque de la belleza se pasa a la batalla, sin sentido, sin vencidos ni vencedores. 
Tan solo cabe una solución; el perdón, el beso, la caricia; volver a la piel dejando de un lado lo denunciado en un papel.



sábado, 23 de enero de 2016

EL BAILE DEL CHILANGUERO

En primer lugar como persona educada que soy, pedir mis disculpas a tanto corazón hermoso que lee mis letras, pero no puedo dejar pasar un momento más sin darme este baile, creo que lo comprenderéis.
Hay ciertos individuos  que pasan por la vida mofándose del semejante, alagándose así mismos de una capacidad intelectual superior a la de los demás, dejándose ver bajo su título más o menos obtenido con elegancia, de periodismo o contador de historias, pero que se convierten en meros bufones de las cortes medievales.
El chilanguero de pelo sucio, pelos en la cara que no llegan a ser más fuertes que los enmocados de la nariz, utiliza el sarcasmo como escudo de defensa. Su cobardía es tan notable, que es incapaz de hablar con palabras directas a la cara, con la verdad, sin tapujos ni mentiras. Se sonrojaría bajo el chaleco sin mangas que le recuerda, que sus chapuzas domésticas, no son más que el recordatorio de un ser enchufado por eso que llaman el cuarto poder con apellidos familiares de los dueños de la información.
Hacen gracia sus payasadas sin llegar a nivel de payaso, ya sabemos que el bufón solo se mueve entre las letrinas del poder mediático y los restos del alcohol que cae de las jarras de sus dueños.
Es un ser soberbio, se siente superior, se burla sin pecado ni penitencia. Le corona su calva pero también la ancha cintura de los kilos sacados de tragar los sapos y las culebras. De entre los necios se lleva el premio, sin necesidad de más conjura, que la de contar con el apoyo de su plebe de una nobleza masticada con chicle de basuras informativas, como si la gente honrada necesitara de su voz para conocer la realidad. Son contadores de historias de pacotilla, que llenan sus bolsillos con el mercado capitalista de la publicidad, se enorgullecen de denunciar injusticias sociales, pero nunca dudan de lucir sus coches, carros o camionetas de alta cilindrada, casas en urbanizaciones privadas con seguridad propia y guarda espaldas para que ningún indignado pueda botar su cabeza llena de grillos con una botella abandonada en una noche de borrachera. Al chilanguero le va la chilanga, las copitas y copichuelas. Polvos blancos, azules y de colores en tabernas nubladas por el humo de las ventosidades más amargas.
Es la hipocresía hecha fandango, con sangre en las manos de festejos de los que llevan los pitones en la cabeza, como propios, ante la infidelidad de su hembra cansada de tanto chiste y pedorreta.
Prometo que no se volverá a repetir, pero no podía resistir la tentación de estas letras, sacadas del manual del baile del chilanguero.




sábado, 9 de enero de 2016

EL ALMA NEGRA



A veces te cruzas en el camino con almas que te seducen, te embriagan con sus palabras y con sus sentimientos. Te crean un mundo de pasión, de excitación permanente, de necesidad. Dejas tu mundo, tu gente y tus seres queridos; porque copan toda tu atención.
Son almas que utilizan el sarcasmo como medio para faltar a la verdad, como vehículo por el que piensan que pueden decirte lo estúpido que eres sin saber lo que significan sus palabras llenas de maldad. El sarcasmo es el método que utilizan los de corazón maligno y las almas negras, porque no saben decir en directo, a los ojos y a la cara los sentimientos. Utilizan palabras que embriagan al enamorado que todo lo absorbe y todo lo cree.
El Alma Negra, es como una turbia cortina de polvo de carbón, que se apodera de todo, que nubla la vista y deja que tus sentidos pierdan toda su capacidad de entendimiento.
Yo quise a un alma, pensé que era blanca cuando seguía sus pasos, cuando mi corazón se impuso, cuando mi amor quería entregarse no solo con palabras sino con hechos, salió el Alma Negra, la maldad personificada, la absurda realidad de personajes de ficción que a falta de una auténtica personalidad, se inventan como escudo de defensa la palabra entredicha, la broma, lo absurdo y su propia ignorancia vestida de negro.
Me impregno de su sucio color, de su olor a catacumba y de sus labios manchados de sangre. Me contagió su ira, su desgraciada vida y su triste peregrinaje por las calles de una ciudad que amo. Me convirtió en un ser mugriento hasta que las almas blancas regresaron, me limpiaron de arriba abajo y volvieron a restablecer mi esencia, eso que siempre dije que no era malo ser bueno. Ahora el Alma Negra esta loca, no vive, solo sueña con teñirme de nuevo con su color. Ahora tengo la defensa de mi amor propio y del amor de todos los que me quieren.
Estoy aquí, Manu y la Vida, está cuando puso punto y final porque no podía más, se le acabaron las defensas. Pero gracias a todas estas Almas Blancas, sigo y seguiré, porque aunque el reloj no pueda ir hacia atrás, si se le puede dar cuerda de nuevo.

Os quiero.

MANU Y LA VIDA.