domingo, 25 de septiembre de 2016

ADIÓS Y NADA MÁS.


Hay días que huelen a adiós, a despedidas; a huidas sin retorno, sin marcha atrás; son esos días en los que sientes que fuiste abandonado en el futuro, que se perdieron todas las esperanzas; que ya nunca se cumplirán los sueños.

Esos días en los que sientes que hay fechas que se repiten cada año, salvo aquellas que te las robaron una noche cuando pensabas seguir apostando por el mañana.

Fechas tan malas que hasta coinciden en otoño, con el cielo gris, las hojas secas, el frescor apoderado en las sabanas que antes se mojaban de mor y ahora con las lágrimas.

Momentos que podrían saltarse, arrancados como esas hojas de  antiguos calendarios, de días, a veces de horas; pero que perduran porque el olvido también tiene su recuerdo. Tan solo son momentos que pasaron, pero que estiran de la piel como esas cicatrices secas que jamás sanaron.

Caminos cruzados y en ese día separados, tal vez por no saber el destino o posiblemente porque perdidos en el tiempo, de ellos tan solo quedaba el pasado.

Te preguntas mil veces el porqué, sin respuesta; ahora ya no hay caricias en las tardes de domingo, ni conversaciones de amor por la noche; mucho menos momentos de sexo loco al amanecer, cuando prisioneros del sueño en la cama quedábamos presos.

Ya no hay preguntas y se marcharon las respuestas; no existe casi el recuerdo, tan solo queda el olvido que jamás  te deja.


La vida te echa de su camino, cambiando el futuro pero dejando los restos del mismo pasado.



sábado, 24 de septiembre de 2016

CORAZÓN BUENO.

Hoy me desperté con un video sobre corazones, lo puse en mis redes, habla de las cardiopatías en niños. Lo colgué en mi Twitter y desde Argentina me informaron que estamos en la semana del corazón. En ese mismo instante decidí saltarme planes y sin pensar dedicar unas palabras hoy al corazón.

No hay órgano en el cuerpo tantas veces dibujado y siempre de color rojo. El corazón es el motor de la vida como víscera, pero también como símbolo, no solo por ser el del amor sino  también el de la bondad. Una persona buena es una persona con corazón. Cuando se habla de corazón, se dice que se trata de una persona sincera y que lo hace con cariño.

No hay malas palabras ni pensamientos para el corazón. Una mirada bonita es de buen corazón, una cara tierna como esta de Priscila es consecuencia de un hermoso corazón, que además lo es y de verdad. Cuando se habla de que algo o alguien actúa de mal corazón, no se recrimina a ese órgano vital, sino que se califica el mal de la persona para hacerlo con el corazón.

Cuando era niño no podía oir al corazón, siempre he sido extremadamente sensible. Recuerdo que una vez una enfermera amiga de la familia me tomo la tensión simplemente con el fin de que viera lo quera ese aparato y el fin que se le daba. No pude resistir las pulsaciones en mi brazo y caí sin remedio al frío suelo y los mareos se apoderaron de mí. Lo mismo ocurría cuando me auscultaba el médico; el simple hecho de pensar que estaba oyendo mi corazón me sugestionaba y los mareos y las ansiedades se apoderaban de mi.

Tal vez es que mi sugestión como todas las sugestiones, llegan con  ese misterio con el que vestimos las cosas importantes de la vida, y el corazón es lo más importante de la vida. En la actualidad me ocurre lo contrario, sufrí del corazón como tal y ahora me encanta escucharlo en una eco-cardio, con sus latidos y también con esos otros sonidos que evidentemente me interpreta el especialista que me examina. Tomar las pulsaciones ahora es habitual cuando hago deporte o a diario, me gusta saber cómo se encuentra, su fortaleza y su bondad; sobre todo eso último.

Yo he sufrido como casi todos del corazón, yo en ambos sentidos, en el físico como en ese más espiritual, tal vez de nuevo por ese misterio que lo cubre, por tantos corazones rotos, atravesados con flechas; por esos corazones dibujados con tiza en la pared.


Menuda responsabilidad se le ha dado al corazón, la vida y el amor; porque no hay amor sin vida, ni vida sin amor, y el corazón duele aunque digan lo contrario. Vaya que si duele el corazón.



domingo, 18 de septiembre de 2016

CONOCERSE



Tantos fueron los detalles que les llevaron a un pequeño bar a las afueras de la ciudad. Se habían contado sus vidas, sus historias repetidas una y otra vez por aquel chat donde se citaron por primera vez. No solo eran sus caminos los que habían narrado una y otra vez, también sus cuerpos los habían recorrido, cada centímetro de su piel y los labios con aquellos besos con los que se despedían al amanecer.

Un día tras otro con la necesidad de encontrarse, de saber el uno del otro hasta que llegó ese día, una cita, un bar y una copa mal tirada por no saber ni que beber. Era tan solo una excusa, una necesidad de rozar sus cabellos y de cruzar sus miradas. Tantas veces innecesaria porque el amor les choco por el deseo de encontrarse, por la torpeza humana de llegar más lejos de lo que el destino les había preparado. Alteraron las leyes de la naturaleza, los kilómetros los achicaron tras cada una de las palabras y esas frases con las que se desnudaban el alma. Sus instintos les llevaron a aquella cita mordida por el deseo de poseer, de sentir con el tacto todas aquellas imágenes repetidas cuando llegaban al éxtasis más rabioso, y posiblemente, a finales a los que jamás podrían retroceder.

Él fue el primero en llegar, ella tan solo unos minutos más, y el encuentro, se conocieron a primera vista a pesar de la gente que llenaba aquel bar, se sabían el uno del otro, se sentían sin verse por el flujo de palabras, por la fuerza de la atracción; por el poder del amor escondido entre fuerzas del cuerpo oculto en dos corazones que latían más allá de lo humano reventando con cada impulso, el frágil pecho que los protegía.

Se cruzaron, se miraron; se besaron con locura, arrasando las ropas, encogiendo los cuerpos hasta más allá de la cordura. Sin pudor alguno, ante tantas miradas que les observaban. No les importo comer de cada uno, beber de sus labios; aspirar hasta el último de los suspiros con los que difícilmente respiraban.

Querían conocer aquello de lo que hablaban una y otra vez por aquel chat del que nunca debieron salir, porque una vez que la pasión se perdió en los sorbos breves de sus copas, llenaron sus miradas de lágrimas y jamás se volvieron a ver.


Dicen que las palabras nunca pueden sustituir la química, ni ésta puede darles ese amor que tanto necesitaban y que nunca encontraron fuera de ese pequeño lugar, donde en realidad se llegaron a conocer.


sábado, 17 de septiembre de 2016

EXTRAÑA ESPERANZA.



Todo cambió desde aquel  momento en  que las palabras quedaron sin respuesta, desde que los silencios se adueñaron del hogar. La extrañeza se apodera de cada uno de los días. Ya no hay llamada por la mañana tras salir de casa y llegar al trabajo, se perdió esa necesidad de un saber cómo se está a pesar de que todo iba bien.

Se respiran suspiros cuando se habla sin palabras, cuando al llegar a casa se buscan las llaves y tras la puerta no hay más compañera que la soledad. Al principio aún suena ese timbre esperando que alguien tras la puerta pregunte quien es y ante la respuesta el abrazo junto a un beso te reciba y te lleve junto a unos labios. Se espera recuperar, volver hacia atrás pero sin respuesta, tan solo el chirrido de una madera mal engrasada, de unas llaves que cuelgan; de una vida sin respuestas.


Se extraña cuando se espera, pero llega un momento, llega un día en el que ya no se toca ese timbre esperando una voz, se deja de esperar y es el preciso instante en el que la desesperanza se apodera de todo, cuando incluso la extrañeza se echa de menos; la falta, la ausencia, el abandono del propio ser a la vida que continua, a ese libro que se quedó sin páginas sin regreso posible, sin vuelta, sin espera, sin ganas; con un atardecer huérfano de su amanecer.

Extraña esperanza la que se busca tras esa puerta, la que incluso se inventa, la que llena la imaginación de poesía; de sueños que fueron realidad en su día.


domingo, 11 de septiembre de 2016

SONRISAS Y ALGUNA LÁGRIMA


Dicen que el tiempo lo cura todo, pero lo cierto es que no cura absolutamente nada, que lo único que hace el tiempo es ayudar a olvidar y a aceptar que la vida sigue de forma distinta a la que te habías imaginado.

Sinceramente no se olvida pero el recuerdo deja de ser doloroso. Siempre quedan las fechas, esas que fueron claves en los capítulos de una historia, esas que se marcan en el libro o que se subrayan en una página. Esas que vienen de color de rojo en el calendario de la vida, esas que cuando llegan dejan de pesar en los párpados y despiertan una tenue pero esperanzadora sonrisa.

Aún recuerdo cuando tan solo hablaban los ojos, cuando el pañuelo era el único compañero de las mejillas, cuando el suspiro se convertía en un eterno sendero con destino a la almohada, fiel compañera de consuelos a falta de un abrazo y menos aún de un beso.

Todo pasa, pero quedan los recuerdos, maravillosas fotografías del álbum del corazón. Imágenes sacadas de un surrealismo feroz como en aquellos momentos en los que los besos en la cara sustituyen los que en un día se dieron en la boca.


Cada vez más seguro de que la distancia tan solo es la indiferencia y no los kilómetros para entender, que son hermosas las sonrisas aunque de vez en cuando, caiga alguna lágrima.






sábado, 10 de septiembre de 2016

PALABRAS Y MENTIRAS


Entre tus manos y mi respiración, siguiendo su frecuencia a golpe de teclado, letras con palabras; símbolos y sentimientos que son obra y no acción, que desnudan el corazón sin usar las manos.

Yo soy mi punto débil como mi carne y mi espíritu perdido en tu lectura, como las manos cubiertas de aceite que rodean mi cuerpo con los ojos cerrados,  pero con la mente abierta guiando tus pasos, con tus pies, tus manos; tu piel y mi piel, perfecta simbiosis de palabras que desnudan el cuerpo, pero no con las manos.

Palabras que se juntan, que crean trampas, que engañan, que ilusionan, que hacen el amor pero también la guerra. Palabras y más palabras que rodean tu blusa, la levantan, floreciendo tu cuerpo con el mío, son el nuestro; y tu falda y tu cuerpo; solo y desnudo con palabras, con las tuyas y con las mías mezcladas, pero sin usar las manos desarmadas.


Las palabras son palabras, como tus ojos; con tus gafas pero sin mirada. Las palabras no engañan, es tu sueño el que levanta las piernas y las acopla, y se llega; y se alcanza lo que nunca podrías con las manos, pero sí con las palabras.


sábado, 3 de septiembre de 2016

UN CUERPO DIEZ.

Nuestro cuerpo, nuestra casa donde habitan nuestros órganos, el corazón, el alma. El lugar tantas veces abandonado y otras excesivamente adorado. Un cuerpo diez es un cuerpo sano, vital, dinámico, cuidado y limpio.

Como con todo parece que la única preocupación es tener hermosa la fachada, nos olvidamos de la arquitectura interior, su decoración porque lo que se ve es lo que cuenta. Un cuerpo diez es ese cuerpo ajustado a las medidas de nuestra estructura, sin sobras pero tampoco con faltas. Un cuerpo diez no es el de las revistas, no es ese de las medidas perfectas para poder colgar un vestido, una falda o una camisa. Esas medidas están exclusivamente destinadas para la venta de prendas textiles bajo los patrones de diseñadores y de la industria del textil, excesivamente esqueléticos con modelos mas cercanos a la enfermedad que a la vitalidad. Pero tampoco es un cuerpo diez aquellos que ahora nos quieren vender, esos que proclaman las curvas, los michelines, celulitis y las grandes formas. Una talla XL nunca puede ser una talla diez. Un cuerpo de esas dimensiones es un cuerpo con depósitos de grasas bajo la piel, entre los músculos, articulaciones, arterias, venas; un cuerpo de esa forma, es un cuerpo enfermo, un cuerpo carente de vida que ha sido descuidado o es víctima de una enfermedad física o psíquica.

El cuerpo es hermoso, como sea siempre que sea el nuestro ajustado a nuestra medida, a la de nuestro ritmo vital.

A veces confundimos un cuerpo hermoso con un cuerpo  musculado, propio de gimnasio con un cuerpo diez. No es así, esos cuerpos excesivamente marcados por la musculatura, inflados por las proteínas no son cuerpos saludables. Las proteínas en exceso son perjudiciales, adelantan el fin de la vida del cuerpo y son tremendamente tóxicas. Esas personas que toman suplementos proteínicos cometen grandes errores con un único fin que es la de la exhibición exterior del cuerpo, el gustar la forma acorde con unas modas que lo único que hacen es precipitarlos a la muerte, adelantar su fecha de caducidad.

Es curioso como sobre todo en la estación veraniega cuando el calor acecha, que mucha gente se queje de la falta de higiene de algunos, sobre todo en autobuses, metro o lugares de masiva concurrencia de público. Todo cuerpo desprende olores y uno mal aseado multiplica los mismos por acumulación propia de la traspiración y el sudor. Evidentemente que la higiene y el aseo son básicas por educación y por salud, pero no puedo más que reprochar a esos que tanto hablan de la higiene que se olvidan de nuevo de su interior. No saben bien la basura que acumulan algunos en su interior en forma de grasas y otras como antes he mencionado. De nuevo el exterior es lo único que se observa y se mira. Gastamos dinero en favorecer un buen olor, un aspecto impecable, con ropas, cosméticos, perfumes; y sin embargo nadie se mira por dentro. Son capaces de gastar cientos de euros en esos productos y seguir maltratando su cuerpo con la ingesta de azucares, grasas, animales muertos, humo, alcohol y tantas y tantas sustancias que como satisfacen al paladar durante cuarenta segundos no importa dónde van, tan solo cuando luego se disponen a salir si es que no se quedan dentro para siempre.

Un cuerpo diez es un cuerpo hidratado, vitaminizado, brillante, esplendoroso; con las medidas perfectas a nuestra estructura fisiológica y no a los cánones de belleza. Un cuerpo diez es un cuerpo en armonía con el espacio y el tiempo, tanto en su exterior como en su interior, sin dejarnos llevar por bellezas efímeras mas cercanas en algunos casos a la anorexia y en otros a la obesidad.

Un cuerpo esquelético no es un cuerpo diez, pero tampoco un cuerpo obeso.


Si no te preocupa el cuidado de tu cuerpo, difícilmente puedes tener un corazón atractivo ni una hermosa alma. Si tu casa está en ruinas, tus muebles y sus habitantes corren peligro; no lo olvidemos nunca.