sábado, 26 de septiembre de 2015

LA PIEL DE MI ALMA



Amada mía, no tengas miedo, permanece en silencio, nadie nos  verá.

Sigue así quiero mirarte, yo te he mirado mucho, aunque no eras para mí, ahora eres para mí. No te acerques, te lo ruego, quédate donde estás, tenemos una noche para nosotros, y yo quiero mirarte, nunca te he visto así, tu cuerpo para mí, tu piel, cierra los ojos, siénteme, te lo ruego.

No abras los ojos si te es posible, y siénteme; son tan hermosas tus manos, he soñado tantas veces, ahora las quiero ver, me gustan verlas sobre tus pechos, arroyando las flores de tu cuerpo, así, te lo ruego, continúa, no abras los ojos, yo estoy aquí, nadie nos puede ver y yo estoy cerca de ti, acariciando tu melena, amada mía, siénteme mientras mis manos se deslizan por tu pelo.

Es hermosa tu mano sobre sobre tu pecho, no te detengas y aprieta tu corazón, a mi me gusta como lo tocas, amada mía no abras los ojos, todavía no, no debes tener miedo, estoy cerca de ti, ¿me sientes?, estoy aquí, te puedo rozar, ¿la sientes?; es la seda de tu vestido que cubre tu piel.

Tendrás mis labios, cuando te toque por primera vez, será con mis labios y empujando mi lengua, mi saliva descenderá por tu piel hasta tu mano, mi beso y tu mano, uno dentro de la otra, y el corazón acelerado, uno contra otro.

Tal vez sea en tus ojos, apoyaré la boca sobre los párpados y las pestañas, sentirás entrar el calor en tu cabeza, y mis labios en tus ojos, apoyaré mis labios sobre tu pecho, ahí donde late tu amor.

Dejaré que tu boca entre en mi boca, entrando entre mis labios, y empujando mi lengua, mi saliva descenderá por tu piel hasta tu mano, mi beso y tu mano, uno dentro de la otra, sobe tu corazón.

Al final te besaré el corazón, porque te amo, y con el corazón entre mis labios de verdad, con mi boca en el corazón, tu serás mía para siempre, sino me crees abre los ojos, amada mía mírame, soy yo quien podrá borrar este instante que sucede, y despejada la niebla que todo lo entorpece, podrá ver mi corazón con tus ojos que lo miran.

Quien podrá borrar esto, tu corazón con el mío, palpito con palpito acelerado, el amor en tus ojos.

Veo tus ojos que buscan los míos, quieren saber hasta dónde me amas, hasta donde  quieras, amada mía, no hay final no acabará, ¿lo ves?, nadie podrá borrar este instante que sucede, para siempre echarás la cabeza hacia atrás, y para siempre cerraré los ojos separando las lágrimas de mis pestañas, mi voz dentro de la tuya. No queda tiempo para huir ni fuerza para resistirse, tenía que ser este instante y este instante es, cree me, amada mía, este instante existirá al final.




Lo que era para nosotros, lo hemos hecho. Cree me, lo hemos hecho para siempre. Cuida bien tu vida resguardada en mi. Y no dudes un instante que soy útil para tu felicidad, y tú para la mía. Si no existieras mi amor, tendría que inventarte.

Te necesito Alma, mi amor…


sábado, 19 de septiembre de 2015

COMO DECIRTE, TE QUIERO.


No pasa día sin que vea el sol junto a tus cabellos dorados. Cada día acompañamos nuestras ganas de amor, con la palabra lanzada entre mensajes de voz.

Cuando mis ojos se abren enrojecidos por otra intensa noche de amor a tu lado, te busco entre esos mensajes, éstos escritos de los que se piensan y  a veces se adornan con alguna imagen tuya o de tu mundo. 

Lo busco deseoso mientras intento encontrar un rayo de luz que asome por las rendijas de mi ventana.

Los días son diferentes cuando los desayuno con tus buenos días, suenan a ranchera mariachi y a cantos de sirena. El sol en lugar de encenderse, canta, vibra y me invita a bailar mientras termino dispuesto a asaltar la calle, entre charcos y corrientes de seres que sin tener mis objetivos, se mueven por impulsos del caprichoso azar.

Pasan las horas de mis mañanas, recordando la tarde anterior, incluso una incipiente noche que acortas como si poseyeras tijeras. El día es claro aunque la lluvia riegue mis horizontes con  visiones más cercanas, porque las vistas las guardo en la cámara de ese aliado tuyo y mío, de ese artificio natural que me lleva a ti cuando me dices, -aquí estoy, al otro lado del teléfono-.

Y pasan mis mañanas sin ti pero contigo, alargando las manecillas de mi reloj para que me digan dónde estás tú. Y pasan los minutos, y siguen avanzando hasta llegar pegados a la almohada de tu cama, en ese lugar secreto pero compartido donde guardas tus sueños y yo mis deseos.

Se acerca mi hora de comer que a veces la adelanto para no tener en mi boca más que ganas de besarte, de calmar mi hambre con tus besos. Pasan más minutos, las medias y las horas y en tu mundo empieza a amanecer y se apagan las luces de la calles. En esas donde en un rato tu trazaras las curvas de tu destino sorteando tráfico y camionetas, momento donde tú y yo de nuevo nos citaremos para no dejar de compartir, de intercambiar emociones y sentimientos hasta mi amanecer.

¿Te dije que te quiero?. Cuando pasa más de un segundo recuerdo que la pregunta debo repetir porque sencillamente te quiero. No decírtelo es como esconder las ganas de tenerte al otro lado del teléfono, donde te encuentro, donde me esperas; donde nos reunimos cada día para regar el amor que nació entre esquelas de opinión, de frases célebres y de sentimientos contraídos por el mundo donde nos movemos, ese en el que algunos no creen pero que nosotros hemos pintado de color de rosa, de ese fresa que se esconde en tus movimientos, en el lazo de tu cuerpo y en el perfecto semblante de una emoción.

Nos queremos en tu amanecer y en el mío. Somos tan listos que tenemos dos a falta de uno. Doblamos el tiempo por horas y nos sentamos al borde de la ladera de una montaña nevada con las copas de los árboles en blanco, para decirnos cada día, yo sin ti y tu sin mí; no habría nada. Y nos preguntamos que hicimos durante estos años de ausencia, y una respuesta se me ocurre, tan solo una posible; buscarnos entre la maleza de la vida, luchando contra viento y marea para llegarnos ambos, para encontrarnos y fundirnos en uno lo que eran dos.

Así comienzan mis tardes y transcurren pegadas a ese viejo teléfono porque sencillamente tu estás al otro lado. En ese lado tan cercano para mi corazón pero tan lejano para una mente que desea tomarte y sentirte, entre tu atardecer y mi amanecer.

Te digo todo esto mi amor por el simple hecho de que te prometo mi Alma que te haré feliz, que sientas la confianza de mis palabras, que creas en mí. No dudes un segundo de palabras dichas con el temblor de la pasión, porque una y otra vez te diré te quiero. La única respuesta posible que se me ocurre cuando llega mi noche y el cansancio me acecha pero mi corazón se niega a despegarse de ese bendito a aparato, de ese trasto en el que nos encontramos y en el que estás al otro lado.

No encuentro más palabras para decirte lo que es mi amor. No sé cómo expresarlo porque no ayudan las circunstancias. No puedo manifestarlo con besos, ni encendiendo velas en la bañera; ni preparándote la cena tras un día de atascos. No puedo, tan solo me queda la palabra y a veces fallan entre los mensajes de algodón y se pierden por los laterales de mi paciencia.


Te quiero y nada más. No tengo más que decir pero mucho que contarte, entre otras cosas como te quiero, y como te lo diré junto a ti, al amanecer.

TE QUIERO ALMA......



sábado, 12 de septiembre de 2015

MANU Y EL ALMA.

Muchas preguntas son las que se hacen, pero no las que yo me hago, porque yo si se porque te quiero. Puedo hablar de motivos y de razones, puedo dar explicaciones; pero yo sé bien porque te quiero.

Hay muchas escusas para hacer esa pregunta, motivos para dudar de la realidad de que un sueño de muchos, sea nuestra verdad

Dicen que en la mayoría de las ocasiones no nos pasa nada, sino que pasa alguien. A mí me pasaste tú. Me llegaste tal vez envuelta en el regazo de una nube, o posiblemente con los primeros rayos de una luz de primavera. Recuerdo que estabas y me recordabas que mi Alma me miraba, que no era una casualidad que tus cabellos fuera del color de la luz y tus ojos del jardín de mis deseos.

Golpeaste mi atardecer con tu amanecer, me recordaste que me atreviera a ser querido por ti, que me arriesgara a vivir lo que nunca me habían contado. Como siempre me costó mover los pies de mis calcetines pegados a mis dedos, por el capricho de recuerdos que tendrían que estar envueltos en papel de invierno.

Y me atreví, te vi y  sentí. Te empecé a vivir entre cada latido como si no pudiera haber espacio en el mundo para volver a empezar, sino para seguir; para estar juntos, unidos por el sonido de tu voz.

Te empecé a querer, momento tras momento y en cada golpe del teclado de mi amor.

A veces me siento muy pobre ante la riqueza de tu alma. Me siento pequeño ante la grandeza de tu mirada, de tu instinto; de tu mundo hecho a tu semejanza. Esa pobreza me la enriqueces tú, con las letras de cada segundo y en cada día. No pasa un instante sin ti y los millones me llueven, desde esas estrellas que yo veo, cuando tú caminas con el Sol. Me enloqueces más y más, no se me resiste un centímetro de mi cuerpo a tus encantos, a tu perfume; al sabor de tus ideas cuando me hablas de ese momento, en el que juntos tu yo, pasearemos por una vida que hacemos a medida.

Es fácil decir porque te quiero, porque eres tú y a ti se te debe querer por lo que eres, por como haces que la vida sea un lugar maravilloso donde vivir. Él porque ya dije que sería algo sencillo de explicar, tal vez tan solo con verte, todas las preguntas tienen su respuesta. Lo difícil es decir el cuanto y ahí no me ayudas porque juegas  con mis medidas. Te gusta verme llegar a esos límites en los que me quedo sin palabras, cuando no acierto a unir ni dos letras porque hay sentimientos que no pueden describirse mas que con gestos, con caricias, con abrazos y con mis besos. Llega el momento en el que hay que dejar de lado la timidez, incluso la decencia, para adentrarse en el calor de un hogar, que solo encuentro en tu cuerpo.

Soy tan tonto que no llego a entender cuando te diviertes conmigo hablando de otras mujeres. Dices que no son celos, sin dar más explicaciones. Yo no entiendo las reglas de ese juego, porque no hay nada en mi vida después de ti. Hace tiempo que dejé de intentar comprender la vida sin mí amor y menos para pretender entenderla con alguien que se te pudiera parecer, aunque dudo que en este  mundo ese ser pueda existir.

Empiezo a sufrir de uno de los mayores pecados  del hombre: la envidia. No son celos mi amor, porque del aire no puedo tener celos; es envidia, un maldito sentimiento que tengo de todo lo que te rodea, por su fortuna y por mi desgracia. Envidio a todo aquel que tiene la suerte de poder rozar tu aire, aspirar un centímetro de tu perfume, cambiar una palabra junto a tu boca; sentir tu mirada. Cada vez que me cuentas que estás o que vas con alguien me surge la pregunta del porque ellos sí y yo no, porque  siendo yo  quien te ama, carezco de tu cuerpo pero no  de tu alma.

No dudo ni un instante que estoy en tu corazón y que tengo tu alma. Siendo perfecto este paisaje, llegará el día en el que podré escribir, y espero que en este blog, que toda el Alma soy yo.

Para Alma, con todo mi amor…….


Manu.


sábado, 5 de septiembre de 2015

ME AND YOU...


Tengo que confesar que a veces busco inventores de palabras o intérpretes de sueños, porque me falta el aliento al sentir la lluvia sin haber conocido a penas las nubes.

No necesito explicaciones ni razones. En verdad tan solo es la necesidad de expresar, de buscar lo sencillo dentro de los sentimientos. Encontrar el flujo de colores que componga el paisaje en el que  tan sumergido me encuentro.

Cuando yo es además tú, las horas pasan de espaldas a la realidad, de completo al margen de lo que siento. Son largas, no acaban, insólitas y vacías. Es tanta la extrañeza, que si pudiera en Superman me convertiría, y así poder dar vueltas y vueltas a esta tierra redonda. Me gustaría que fuera plana para poder verte con los ojos abiertos cuando amanece, sobre mi hora de comer. Ver tus cabellos rubios sobre tu almohada blanca. Sentir tus manos junto a mis deseos de ti. Te necesito tanto como eso que cae del cielo, de esa nube que no conozco. Sales al sol y empieza mi atardecer. Tenemos una vida donde tu amanecer es mi puesta de sol. Somos tan mágicos que  en un solo instante podemos disfrutar de la salida y la caída del Sol, por eso eres mi principio y mi fin.

Cuando te asomas a la ventana de mi vida y la observas, yo ya he pasado por la necesidad de tu boca. He tenido tantas caídas como veces te presentas frente a mí, mientras duermes. Tu y yo somos tanto de la realidad como de los sueños. No hay noche con o sin luna que no sepa de tu amor, que no huela a tu perfume, a ti misma; a la vida que nace dentro de mí desde que llegaste, cuando fue tu deseo. Tú eres mi milagro, la chispa que arranca mi camioneta de helados cada día, porque los días son dulces con tus sonrisas, esas que a veces no entiendo porque aun hablando el mismo idioma el tuyo se compone de picante y el mío se queda llano, simple, sin palabras porque cuando te siento, tan solo quisiera mirarte. Tocarte tal vez será mucho pedir; pero observarte es mi lujo, una joya sin palabras, pero con música, como esa nuestra canción, con la que me despierto tras haberte conocido con alas, hasta que los párpados del cansancio se cierran y me quedo con el deseo de tus besos.

No acabo de agradecer sin descanso tu existencia, tu presencia junto a mí. Pensaba que la vida ya me había dicho no en muchas ocasiones y sin embargo no era más que una espera. Apareciste sin hacer ruido, como tú eres, arrolladora pero discreta. Sabes andar a puntillas cuando las distancias son cortas, y levantar tu voz majestuosa por mariachis cuando me reclamas. Tú eres algo deseado pero tan inesperado que no puedo dejar de escribir, de hablar, de sentir y de volar. Si de volar para poder estar a tu lado. Cerca de tus suspiros para que junto a los míos el yo y el tú se convierta en un nosotros.

Ninguno de los dos somos una primera vez, pero afortunadamente no somos la última. Ambos nos hemos perdido muchos amaneceres rotos por las lágrimas o tal vez por el desencuentro. Pero nos encontramos porque como tú dices, el destino existe, y en ese horizonte que veo desde mi pequeño mundo, vamos caminando juntos de la mano, unidos por un para siempre que se parece mucho a una eternidad.


Con estas letras tan solo quiero decir, que el amor o es así, o no seríamos tú y yo