sábado, 5 de septiembre de 2015

ME AND YOU...


Tengo que confesar que a veces busco inventores de palabras o intérpretes de sueños, porque me falta el aliento al sentir la lluvia sin haber conocido a penas las nubes.

No necesito explicaciones ni razones. En verdad tan solo es la necesidad de expresar, de buscar lo sencillo dentro de los sentimientos. Encontrar el flujo de colores que componga el paisaje en el que  tan sumergido me encuentro.

Cuando yo es además tú, las horas pasan de espaldas a la realidad, de completo al margen de lo que siento. Son largas, no acaban, insólitas y vacías. Es tanta la extrañeza, que si pudiera en Superman me convertiría, y así poder dar vueltas y vueltas a esta tierra redonda. Me gustaría que fuera plana para poder verte con los ojos abiertos cuando amanece, sobre mi hora de comer. Ver tus cabellos rubios sobre tu almohada blanca. Sentir tus manos junto a mis deseos de ti. Te necesito tanto como eso que cae del cielo, de esa nube que no conozco. Sales al sol y empieza mi atardecer. Tenemos una vida donde tu amanecer es mi puesta de sol. Somos tan mágicos que  en un solo instante podemos disfrutar de la salida y la caída del Sol, por eso eres mi principio y mi fin.

Cuando te asomas a la ventana de mi vida y la observas, yo ya he pasado por la necesidad de tu boca. He tenido tantas caídas como veces te presentas frente a mí, mientras duermes. Tu y yo somos tanto de la realidad como de los sueños. No hay noche con o sin luna que no sepa de tu amor, que no huela a tu perfume, a ti misma; a la vida que nace dentro de mí desde que llegaste, cuando fue tu deseo. Tú eres mi milagro, la chispa que arranca mi camioneta de helados cada día, porque los días son dulces con tus sonrisas, esas que a veces no entiendo porque aun hablando el mismo idioma el tuyo se compone de picante y el mío se queda llano, simple, sin palabras porque cuando te siento, tan solo quisiera mirarte. Tocarte tal vez será mucho pedir; pero observarte es mi lujo, una joya sin palabras, pero con música, como esa nuestra canción, con la que me despierto tras haberte conocido con alas, hasta que los párpados del cansancio se cierran y me quedo con el deseo de tus besos.

No acabo de agradecer sin descanso tu existencia, tu presencia junto a mí. Pensaba que la vida ya me había dicho no en muchas ocasiones y sin embargo no era más que una espera. Apareciste sin hacer ruido, como tú eres, arrolladora pero discreta. Sabes andar a puntillas cuando las distancias son cortas, y levantar tu voz majestuosa por mariachis cuando me reclamas. Tú eres algo deseado pero tan inesperado que no puedo dejar de escribir, de hablar, de sentir y de volar. Si de volar para poder estar a tu lado. Cerca de tus suspiros para que junto a los míos el yo y el tú se convierta en un nosotros.

Ninguno de los dos somos una primera vez, pero afortunadamente no somos la última. Ambos nos hemos perdido muchos amaneceres rotos por las lágrimas o tal vez por el desencuentro. Pero nos encontramos porque como tú dices, el destino existe, y en ese horizonte que veo desde mi pequeño mundo, vamos caminando juntos de la mano, unidos por un para siempre que se parece mucho a una eternidad.


Con estas letras tan solo quiero decir, que el amor o es así, o no seríamos tú y yo


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