domingo, 26 de abril de 2015

MI AMIGA, LA CANARIA.



Yo tengo muchas amigas, pero tan sólo una es canaria. Mi amiga es especial, por como es, por las cosas que dice y por donde la encontré. Yo paseaba por las redes y en una de ellas, mis sentimientos afloraron, sentí algo muy singular, una comunión de espacio y tiempo que aunque separados por los lados del mundo, supe de inmediato que alguien importante, vital, esencial acababa de llegar a mi existencia, para llenar determinados rincones vacíos.
Mi amiga, la Canaria es singular porque si fuera plural este mundo sería un lugar fantástico donde vivir, y todavía no lo es. Me pregunto y se preguntan si es posible querer por una red, mi respuesta es un sí rotundo. Mi vida es diferente, gracias a mí a mi amiga, a ésta y  a otra, la rusa; pero es otra historia para otro momento. Quien me sigue en twitter, quien parte de mi vida, de esa parte tan mía como lo es manu y la vida, ya las conocen, las he presentado y he hablado de ellas por lo que ellas dicen.
Mi amiga la Canaria dice cosas como que el mejor amor es el que no se da; y yo le digo, que el mejor amor, es el que se da mejor. Y así pasamos las horas, los días y la vida, porque con mi amiga la Canaria la vida pasa lenta y es hermosa.
Cuando me pongo melancólico, mi amiga me dice que no me sienta triste, que su vida es buscarme a mí y seguir lo que pienso, aunque no sean lo que piensan los demás. Y lo dice porque le gusta como pienso, porque en parte, lo piensa como yo.
A veces me quejo de la mala suerte que tengo en algunas cosas de la vida, y me recuerda que soy afortunado, que está en mi mano cambiar la partida, porque la vida  no consiste en tener buenas cartas, sino en jugar bien las que uno tiene.
Parece como si tuviera respuestas para todo, no lo sé, lo que si es verdad es que la siento, que me hace sentir bien y que sus palabras son sanadoras, de aquellas que salen de un corazón, bueno, bondadoso y generoso.
Yo quiero mucho, no muchísimo a mi amiga la Canaria porque está dando un sentido diferente a mi vida y aunque quiera volar, ella dice que por muchas razones que tenga para hacerlo, siempre habrá una que me atará al suelo y que solo llegaré a ellas a través del corazón y no de los vientos.
¿Cómo no voy a quererla?, la quiero con las garras que me dejaron la mala fortuna y la rabia del desamor, porque es mi amiga, si esa, la Canaria, la que me cura con el verbo y me sana con el sustantivo del sentimiento más profundo e ingrato, que es el amor.

Como dice mi amiga, nosotros somos dos extraños, que nos vemos cerca porque deseamos mirarnos a lo lejos, pero juntos. Ese “juntos”, es obra mía, porque yo también le he dado algo, a este ser tan especial como es ella, una pepita de oro en éste y en el otro lado del MUNDO.





sábado, 25 de abril de 2015

TE PENSÉ



A veces me siento ceniza, mientras el camino me ofrece una verdad. No me pregunto por el fuego que la causó, ni por el incendio que arrasó el corazón.
El horizonte de la vida regala el sueño, esa idea pendiente de realizar que nunca se fuga. Todos deberíamos tener un sueño pendiente de realizar, aunque se pierda entre lo obsceno y la pulcritud. A veces dudo, si los sueños son esperanzas o tan solo recuerdos que quieren  volver hacerse realidad.
Me perturba una imagen desde años, la de tus ojos rondando una noche oscura, urbana, tintada de flujos de neón y perfumes de asfalto. Una música envolvente, de plano, en el fondo de un rincón tras la barra de un bar.
Esa imagen entre cosmopolita y trasnochada, envejecida por los años de recuerdo, por tantas y tantas noches intentando sentirte, en tu espacio, en mi escenario; en la vida como yo la pensé antes de ser soñada.
Te pensé antes de soñarte, y te encontré tras las pisadas de arena de uno de esos locales de verano, donde emergía la adolescencia de tus ojos y la madurez de la mirada de una mujer que nunca fue niña.
Te pensé y para cuando fui a soñarte ya eras realidad, entre las vías muertas de un tranvía que algún día pasó por mi cabeza, y la real presencia de tus manos, de tu piel, de tus labios rojos rozando el cuello de mi camisa.
No llegué nunca a soñarte, tal vez solo cuando ya era cenizas, sin que nadie me preguntará por el fuego que causó el incendio, ese milésimo instante que dista entre la realidad y la certeza de la verdad. Yo te pensé y no te soñé, tanto de día como de noche, en ese bar de verano y en ese otro que fluía luz de neón tras un semáforo.
Te pensé en un bar de verano cuando en mi sueño te deslizabas entre la asfixia de manos, caras y miradas culpándome de pensarte antes de soñarte.

Con el corazón hundido en la arena de un bar de verano, perfumado por las olas del mar y las sirenas de la noche, yo te soñé tras el humo de un cigarro y un gin tonic en la mano.


domingo, 12 de abril de 2015

DEL BLANCO Y DEL NEGRO



No comprendo la vida ni en blanco ni en negro. No entiendo la existencia sin la noche y el día, como tampoco puede entender vivir con ella y sin ella.
Un día me presente con mi sonrisa blanca para que fliparas en colores y encontré de respuesta uno ojos azules, los que me miraban mientras todo fluía y sin que nada me influyera.
No entiendo seguir hablando sin que unos oídos me escuches, ni seguir mirando al cielo blanco cuando el aire es azul. No persigo más respuesta que el sí de unos ojos, las palabras de la mirada cuando el corazón es el que habla.
Dicen que hay fronteras, que el cielo es una de ellas, que no se puede mirar más allá, que los ojos no alcanzan a descifrar las estrellas; sin embargo me han dicho y de testigos con certeza, que el cielo no es el límite, porque hay huellas de la luna llena.
A veces parece que  tu vida no es tuya, que sigues instrucciones, porque todos opinan, todos saben lo que te gusta y disgusta; pero tan solo tú conoces. No solo lo puedes ver, sino que es necesario sentir, el blanco y el negro, el amor y el desamor; la vida y la muerte. No es que te guste, ni el negro ni la muerte, pero la conoces, sabes de ellas y del negro, y del blanco, te gusten o no; pero conoces y a pesar de que te conquisten muchos cielos, siempre nos quedaremos en el mismo infierno.
La vida se compone del blanco y también del negro; de esa sonrisa blanca con la que haces flipar, pero también de tus lágrimas, de la tristeza de la despedida, de la ausencia; del amargo hedor de la extrañeza.



sábado, 4 de abril de 2015

ABRIL

ABRIL (asalto de felicidad)

El poeta dice: “¡Ay mañana sin ti!;  también podría decirse Abril sin ti, para que quiero yo la primavera, si tú no estás aquí. Otro Abril, otra primavera, se acerca como la mañana tras la noche, viendo el sol, en estos campos con verdores nuevos. Otra primavera, cuando la primavera tenía su nombre, era el sol tornando la brisa clara en mi corazón.
Abril, abril para que quiero la primavera. ¿Para qué?; una primavera con alegría, si, aquella alegría de amor que gritaba con los deseos de amar. Abril viene con onda de perfume al pobre corazón. Abril masculino con nombre de mujer. Femenino en mis sueños, de canela perfumado, de brisa que se lleva mi pobre corazón.
Abril de rosa claro, de sentido perdido y de carne de mujer. Abril con un número encontrado marcado en un calendario donde antes tan solo se contaba, donde se pasaba la página del borde del libro de las canciones, aquel en el que se repasa la letra en forma de verso.
Abril llegas en mal momento cuando antes eras esperado. Abril no se te recibe con los brazos abiertos, ni con regalos humeantes por las velas de los años recubiertos de fresa y de nata.
Como dice el poeta, para que te quiero, yo hablo de abril, ¿para que quiero la primavera si tú no estás aquí?

Aunque no seas esperado ni bien recibido Abril, mi alegría te supera, la rabia de mi amor, la noche serena estrellada te cubren de rosas y te amo como un salto de gloria.