domingo, 27 de julio de 2014

LA VIDA


La vida fluye, la vida es una luz que perseguimos, a la que nos aferramos, a la que no soltamos. Es tan frágil como el ala de una mariposa, pero es dura como un diamante cuando lo que se juega es su propia existencia. Es un continuo flujo de energía, como el agua transcurre por el curso de un río. Tiene su inicio, de donde emana su esencia, su génesis cósmica, y a partir de ahí, transcurre por este mundo, por la realidad, llevándose golpes y victorias; hasta que abandona esta realidad, uniéndose con el resto de las vidas, con el resto de las luces en la eternidad.
La vida carece de explicación, a veces ni se le encuentra sentido, incluso se busca el interruptor para apagar la luz; hasta el momento en el que ves muy cerca la oscuridad. Cuando empiezas a dejar de emanar luz y te acercas a ese provisional apagón; le encuentras explicación, todo tiene sentido, y te aferras a ella como a un clavo ardiente. No la sueltas, tu fluir se hace pesado, para mantener encendida la luz.
Cuando eres consciente de que se escapa la vida, como flujos de luz por cada uno de tus poros, en ese preciso instante, es cuando estas más vivo, cuando realmente y con todos tus sentidos, amas a la vida, y toda tu energía se convierte en amor; porque comprendes, que lo único que merece tu amor; es la propia vida.
 
 

domingo, 13 de julio de 2014

UN DÍA MÁS

Cada día se hace más duro. Cada día es más costoso sacar el píe de la cama y ponerlo en el suelo, empujándote para iniciar un día más. Puede que salga gris o soleado, será un día más; la rutina de siempre, el baño, algo de desayuno, vestirse y salir a la calle, ya salga gris o soleado; qué más da. Algunos cogerán su coche, otros un autobús, el metro…, como cada día, cualquier forma para llegar al trabajo, y afortunado quién lo tiene. Te esfuerzas o no, pasa la mañana, llega la hora de la comida, y vuelta a empezar hasta que cae la noche y de nuevo, como cualquier día más, vuelta a casa, tal vez algo de cena, posiblemente frente a un televisor; y escapará otro día, donde lo único que se ha hecho es luchar, para pagar las facturas, el alquiler o la hipoteca, y tal vez, que no siempre, quede algo para tomar unas vacaciones, es posible, pero cada vez, también son unas más.
Es difícil describir lo que se siente cuando a veces, es preferible morir que perder la vida. La vida se pierde y no mueres, solo se gana, si le pones matices, unos lazos de color, cuando te atreves a amar como única salvación, sin luchas, nostalgias ni pretextos.
Cada día cuesta más sacar ese pié de la cama, pero cuando tienes a tu amor al otro lado, lo haces rápido, da igual si el día es gris o soleado; es hermoso, todo brilla, el color lo inunda todo. Sales a la calle con una sonrisa, ya sea en tu coche, en autobús, en metro…Y trabajas, para pagar facturas, para el alquiler o la hipoteca, y lo haces con alegría; porque tu mente no está en esta vida ni en este mundo; tu mente, tu alma y tu corazón, está junto a esa persona que desde que pusiste el pié en el suelo, no te abandona en todo el día. Será un día más, otro, pero mejor, porque vives con la luz del amor.
 

domingo, 6 de julio de 2014

ENTRE LÁGRIMAS

¿Quién no ha escrito alguna vez un mensaje entre lágrimas?, yo pienso que todos. Empiezas a escribir y los ojos se van nublando, se encharcan de un líquido viscoso y salado que se desliza por la mejilla, a penas puedes ver la pantalla, no distingues las teclas; no sabes ni lo que estás escribiendo, y a pesar de ello lo envías. Son mensajes en los que no pones lo que querías escribir, sino lo que el corazón quería decir. Las letras van al ritmo de las pulsacion...es, a golpe de latidos, cada vez más rápido como si en un segundo quisieras expresar, todos los sentimientos de una vida, toda la memoria del corazón en un instante. Son esos mensajes que se crean a base de suspiros, aquellos que sobre el papel emborronaban la tinta, que prácticamente no se podían leer; pero si se entendían, cada gota caída sobre la tinta era un mensaje, un sentimiento, una emoción, una caricia de deseo; una necesidad de expresión. Ahora se escriben sobre teclas y en pantallas, no hay esos borrones, pero las letras se mezclan, tampoco se pueden leer; pero en cada golpe de tecla se expresa lo mismo que en esa tinta, una emoción, una caricia de deseo; una necesidad de expresión directa desde el corazón.