miércoles, 18 de marzo de 2015

VALENCIA

Hace dos años hice esta declaración de amor a esta mujer llamada Valencia, mi ciudad, mi tierra, mi casa; mi madre. La vida la he recibido de este sueño, entre naranjos, huerta y ese olor a mar, a un mar diferente, al mar de mares; al Mediterráneo.
Hoy de nuevo quiero compartir este amor, en estas fechas en que la ciudad hule a fuego, a simientes quemadas y a perfume de azahar. No conozco otro sitio donde vivir, los habrá, pero no los entiendo, solo comprendo a esta tierra, la mía, mi vida; mi paraíso.
Acogido, adoptado declarado hijo de tu tierra, te amo mi Valencia. No es tu espacio, es tu esencia. Si el olor a jazmín de tus naranjos pero también el de la pólvora. Esta es tierra de ruido y de fuego. Por donde pasamos se nota, hablamos alto, somos gente que no murmurea que habla y habla y lo dice fuerte y alto, somos gentes sinceras porque tu eres así mi amada Valencia, si tu que me distes tu mano y me hiciste tu hijo, y ese amor amiga mía, ese amor te lo debo y te lo entrego.
Tu como todos tus amantes, no somos racionales, lloramos y reímos con la misma facilidad. No nos va lo pequeño lo hacemos a lo grande, incluso hasta los mayores desastres. Claro que si mi amada amiga, ya que se hace, lo damos todo con el corazón y la sangre porque como tu sabes, eres de color rojo; de rojo pasión. Ni tu ni yo ni ninguno entendemos las medias palabras ni somos comedidos, todo como en tu Fallas, lo hacemos y después todo eso malo lo quemamos, hacemos ceniza de los males y nos levantamos de nuevo. Claro que nos levantamos porque somos gente que no se rinde y se rÍe de los miserables y sus miserias. Nuestra unión con el fuego, es una unión trascendental. Adoramos su inmensidad purificadora que nos limpia de las alimañas, de la malas entrañas.
Te amo mi Valencia, pudiera vivir en cualquier parte del mundo, pero en estos que son tus días, sabes que nunca dejaré de amarte y no puedo vivir sin ti. Te amo en tu grandeza y también en tus miserias, porque eres de carne y hueso. Cometemos contigo muchos errores, pero como esa flor el jazmín, nos absorves en tu dulce aroma aunque sea por poco tiempo.
Mi Valencia yo te amo, pero lo que se y estoy seguro, es que tu también me amas sin medida, así somos: pura pasión.






sábado, 14 de marzo de 2015

CUANDO SIENTO LA VIDA



Se acerca la primavera en esta parte del mundo, los colores se apoderan del lucido matizado invierno y del gris de sus mañanas. Parece que brota la esperanza, que se siente algo, no sé bien qué, pero algo así parecido como la vida nueva, esa que surge de unas cenizas sin apagar, aquella que te hace sentir de nuevo, cuando te encuentras en el momento donde los recuerdos superan los sentimientos.
En otras partes del mundo será el otoño, el sentimiento de deseo se cobijara en matices ocres, en olor a leña y tierra mojada. Recuerdo de la vida, simiente de pensamientos.
Hoy dudé si debía escribir. Siento extrañar cuando la vida nace. No extrañar lo perdido, sino aquello que nunca tuve. Es posible que exista la pérdida de lo imposible, una reflexión sin acabar abandonada tras un esquina que se olvidó en el pasado.
Extrañar lo que nunca se tuvo. Es difícil pensar en ello, como también en sentir momentos cuando están en la memoria. Por eso yo digo, y no sé si estoy en lo cierto, que sentimos más los recuerdos que las esperanzas.

Sentir es experimentar la vida. Tocarla con la yema de los dedos. Hoy siento que la vida llega, no será la primavera o tu primavera, que no es lo mismo. Siento esa vida que llega y me la quedo, incluso en el infierno, porque me gusta la vida cuando la siento y cuando la recuerdo.