sábado, 27 de julio de 2013

AMAR SIN LÍMITES

Por el trascurso de la vida, el paso de los años, he aprendido a amar a una persona sin necesidad de verla. La vida me ha enseñado que el amor es único e intransferible. Que cuando se alcanza el límite, el máximo de los sentimientos, se ama incluso a solas. No ves a la persona amada, no la tocas, no la oyes; pero los latidos de su corazón siguen en ti con sus acordes en tu alma. Cuando se alcanza esa plenitud no caben segundas partes, sigues amando, aunque no acaricies su pelo, aunque no se rocen los dedos, aunque no se peguen sus labios. Los sientes, porque los tienes grabados en tu corazón y tatuados en tu alma. Se puede amar sin ver a la persona amada, tus sentidos no necesitan tenerla cerca, los conoces, los intuyes, los tienes incrustrados en cada palabra. Su rostro, sus ojos, sus labios, sus manos y todo su cuerpo te tienen poseído; te entregaste tanto que ya no hay regreso; lo diste todo sin derecho a devolución. Cuando amas sino lo das todo te quedarás al final sin nada, y lo que es peor, pasará tu vida sin haber haber conocido el amor. Ese amor verdadero, auténtico, generoso, incondicional; que te permite amar a una persona sin necesidad de verla.


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