domingo, 16 de febrero de 2014

ENTRE LA ILUSIÓN Y LA DECEPCIÓN

Dicen que los límites entre la ilusión y la decepción , son tan frágiles, como los que hay entre las palabras y los hechos. Las palabras te ilusionan, los hechos pueden llevarte a la decepción. Pero a veces es tan difícil ilusionar, tal vez confundido por impresionar, que los actos se convierten en decepción cuanto tu intención era todo lo contrario, cuando lo que pretendías era encontrar unos ojos mojados y un rostro brillante por una emoción, por un acto que lo hiciste con tu mejor voluntad, con el mejor de tus propósitos y sin embargo, no acertaste, es entonces cuando tu corazón se desmorona, se desquebraja en mil pedazos, cuando son tan intensos sus latidos que piensas que el pecho te va a explotar. Son los síntomas de la decepción, que aparece, no cuando esperas algo de alguien, sino cuando has tratado de hacer algo con tanto amor, con toda tu pasión y no lo consigues. No te decepciona el hecho de que no hayas recibido la reacción oportuna, la esperada, la decepción se origina porque la persona a la que habías volcado toda tu ilusión, no ha sido capaz de mentir, disimular, actuar como si nada hubiera pasado, como si eso que a ti te hacía tanta ilusión a ella también le gusto. El amor implica saber complacer a la persona amada, la sinceridad está sobre valorada, porqué no hablamos ni actuamos como extraños, como personas ajenas con las que ante ponemos la razón, sino lo hacemos con el corazón y de la ilusión a la decepción, solo la separa una estrecha franja, que algunos no saben que nunca se ha de cruzar.


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