sábado, 13 de febrero de 2016

DESDE QUE LLEGASTE


Desde que llegaste no me quema el frio, me hierve la sangre oigo mis latidos, desde que llegaste ser feliz es mi vicio contemplar la luna mi mejor oficio. Resumiendo en tres palabras: “cuanto te quiero”.
Así dice una canción que me dedicaron hace unos meses. Yo era el llegado y el que hizo marchar la duda y abrazar con suspiros.
Canciones, letras, sentimientos; caricias en la piel que estremecen y devuelvo, porque las siento. Soy de aquellos que como dijo ese cantante, me gusta que me amen bien y amar bien, sin límites, sin miedos y a veces incluso sin paracaídas.
Algunos dedican su vida a los deportes de riesgo, a tirarse por un puente o por un río. Mis riesgos los asumo con el corazón, y a veces te lesionas, como en el deporte, y sufres dolor, como cuando te rompen un hueso; lo que pasa es que cuando te destrozan el corazón, se parte todo el cuerpo y no solo uno de sus miembros.
Me resulta poca cosa tirarme por un puente, cuando me he lanzado sin precaución alguna a los brazos de una mujer.

Vivo y muero por el amor y desde que  llego; como en un formula uno aprieto el pedal a tope, sin límite de revoluciones, sin importar distancias ni barreras, porque como me dedicaron,  la felicidad es mi vicio y solo con el amor la vivo.


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