domingo, 10 de febrero de 2013

MI YO


En una gran parte de mi vida precise unas gotas de oriente. La filosofía y creencias orientales que piensan que todo ser vivo, incluso un árbol tienen alma. Precise de bañarme en esos pensamientos y en mi yo para encontrar mi alma. Llegó un momento en el que entendí que las pequeñas batallas diarias, que estar constantemente dispuesto a luchar en las trincheras era un tiempo perdido, energías que podía transformarlas para que ante todo, yo me encontrará, me quisiera y de esa forma poder transmitir esa actitud a los demás. Me costó, me tuve que reconciliar, volver a la infancia en mis pensamientos, anulando muchas de las cosas que habían pasado en mi vida, y la fortuna es que lo conseguí. Una taza de té, cerrar los ojos y mirarme por dentro para llegar a entender que la belleza, no está ni en el interior ni en el exterior, sino que la belleza es una forma de ser, un estado constante de ganas de vivir, la fortaleza de soportar los males que a todos nos acechan simplemente mirándome y saber que la vida es un gran regalo que desperdiciamos constantemente.
La alegría de estar vivo, de sentir, escuchar al corazón es la mejor melodía que cada día sigue el ritmo de mi vida. 
Cuando te aceptas a ti mismo con tus virtudes y miserias, consigues comprender que eres único, que desprendes belleza en cada mirada, con cada palabra, con un solo gesto, porque todos los seres tenemos un alma bella y tan solo tenemos que manifestarla para que la alegría sea un estado constante de nuestras vidas.


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