domingo, 4 de mayo de 2014

SUSPIROS


Dicen que los suspiros son expresiones del corazón cuando no son suficientes las palabras. A veces nos pasamos la vida suspirando, como intentando sacar ese conflicto de emociones que están encerradas en nuestro pecho. Otras veces sólo nos quedan los suspiros porque no tenemos o no podemos utilizar las palabras. Llega un momento en el que por mantener un hilo de unión careces de fuerza, de voluntad y a veces de conveniencia, para utilizar las palabras que en forma de verso nacen de tu alma, pero que romperían ese fino lazo que aún se mantiene, y antes de romperlo prefieres suspirar antes que hablar. Los suspiros pueden ser tan intensos, el crujido del corazón tan sonoro, que se saltan las lágrimas, como un goteo constante que baja por tu mejilla sin que se convierta en un llanto, esa pena que te inunda hasta lo mas profundo de tu ser. Puedes pasar toda una vida entre suspiros y lágrimas, la vida continua, pero con el dolor de no poder decir te amo al viento, a gritos, porque quieres mantener ese fino hilo que no es otra cosa que la esperanza de que ese baño de lágrimas se convierta en un riego de besos y de caricias. Que la locura encienda la llama del amor y que con la ternura, se mantengan las brasas encendidas hasta la eternidad.
Embriagado por el suave tacto de su piel, el brillo de su cabello, el olor de su piel, su forma de andar, de mirar, de moverse, de mirarte; los suspiros permiten manifestar ese amor, encerrado con cadenas en el corazón.


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