sábado, 22 de noviembre de 2014

BLANCO




Vas vestida con la sangre de palomas, regalas besos con los labios del mar, perfumada con mis manos, con las flores del azahar.
Mis sueños nacieron entre blancas ilusiones, con sonrisas relucientes, con los ojos de la luna; con los que me mirabas cuando mi corazón dejaba de volar.
Me alcanzó tu alma limpia y pura, como las sábanas que se acaban de lavar. Me llevo por escondites jamás conocidos, por caminos por explorar. Sentí como una aguja  el pecho traspasaba, dejando que tus pensamientos controlaran mi suspiro, mi vida y mi destino. Jamás pensé que llegaría la felicidad, no la había descubierto ni la intenté explorar. Tan solo con tu vida sobre la mía, con tu calor sobre mi pecho, me atreví a pensar.
Me regalaste la felicidad amada mía, me hiciste viajar de los cielos a los infiernos, sin apenas pestañear. Pero yo sumiso en tus deseos, ajeno del miedo; de tu mano preso, nunca me quise ni quiero escapar.
Así empezó un día indeterminado durante el mes de Agosto, cuando te conocí, cuando deje de vagar por la penumbra de las sombras y tú como el Sol, me invitaste a navegar. Me regalaste tu flor, pero también las espinas, me llevaste por tu mundo, del brazo tomado atraído por tus labios y encendido como un beso.

Nunca se repetirá la historia de un naufragio, pero tampoco me arrepentiré de haberme subido a su barco.  


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