sábado, 23 de mayo de 2015

Y TE ENCONTRÉ EN UN RECUERDO.

Cuando no quieres dejar de fantasear con tus deseos, te convences poco a poco que tal vez tan solo seamos recuerdos, hasta que nos volvamos a encontrar. Recuerdos de curvas, de sensaciones, de olores, de colores, de miradas; recuerdos como cuando duele el corazón. De pequeño me decían que el corazón no duele, que tan solo suspira, que se queja de amor y de fortuna.
 El corazón suspira con lágrimas que deja escapar, por tus ojos bendecidos por la belleza, esa que cuando me miras, me conmueve el alma, y te beso, y te abrazo; y te amo. Eres tan bella como aquel día en el que abandonaste el amor, ese día en el que decidiste llevarte todo. Es cierto, realmente estabas dispuesta a cogerlo todo, a no dejar nada en el pasado, a abandonar cualquier inicio de un recuerdo. Aquel día en el que abriste la puerta, en el que te llevaste todo, todo lo que era tuyo y te olvidaste de una cosa, me dejaste, me abandonaste a sabiendas de que yo era tuyo, y me dejaste en un recuerdo esperando a que te volviera a encontrar.
Lejos de mi porque tengo que pensar, necesito tomar prestada alguna foto que te olvidaste en un cajón. Seguro que no sabías como se abría porque estabas decidida a no dejar nada y sin embargo, yo que no era un mueble, algo más que ahora que tan solo soy un recuerdo; me dejaste sin cerrar la puerta de tu armario, colgado en una de esas perchas entre tus vestidos, para que siguiera oliendo a ti, con sabor a ti; sin salir de ti.
Ahora tu eres un recuerdo y yo un pensamiento. Busco en cajones fotos o algo tuyo. Sigo encontrando tus pestañas olvidadas, tu sonrisa perdida y tus besos regalados.
Somos un recuerdo hasta que nos volvamos a encontrar, yo con mi mano abierta y en la palma una flor, y tú; no lo sé; tal vez estés saliendo de otro recuerdo, cerrando otras puertas, viviendo otras miradas, llevándote todo lo tuyo y dejando por el camino, corazones perdidos que sin tu amor no son nada.

Cuando te veo en un recuerdo, te vivo, me entrego de nuevo a ti. Siento de nuevo tus caricias, tu mano apretar la mía con timidez, como con temor a hacerme daño. Sabes que no fueron tus manos las que rompieron mi corazón, tampoco tus palabras ni tus besos; mi corazón se rompió porque era tuyo y lo abandonaste en un recuerdo.



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