domingo, 24 de mayo de 2015

Y TE LLAMÉ, PRIMAVERA.


Miras tú bandeja de entrada, compruebas los comentarios; es pronto, acaba de amanecer pero algo te dice que tienes que mirar, que en alguna parte del mundo, un alma blanca se acordó de ti, que te desea los buenos días, o tal vez, lo mejor. Es muy pronto y enciendes tu ordenador, el teléfono como siempre sin batería después de una noche llena de  me gustan. Lo conectas, y ahí están, comentarios, recordatorios; como cada día, son tus seguidores y tu seguidor.  Aquel que un día de septiembre te habló, harto del calor del verano y deseoso de otoño, de las mangas largas, de los cuellos de lana, del té caliente; del fuego en la cocina. En ese día estabais de acuerdo y él se sorprendió porque le hablaste, no se lo podía creer, te sentía con otros ojos, eras mucho para su mundo de códigos, para su vida de togas negras. Triste relato de la vida inmersa entre estrados y legajos, donde apareció el estilo, la primavera del otoño, del invierno y posiblemente de un verano, del que se iba y éste que a pasos agigantados  se acerca  de nuevo, que quitará esas mangas, las chaquetas y los sombreros que tan bien llevas.

Unas palabras y como le gusta a ese seguidor, para siempre, para lo que haga falta. De seguidor a amigo. Ciber amigo, o más que amigo, porque estos amigos lo son sin tocar, sin sentir la piel, son incondicionales de cada día; de la mañana, tarde y noche; siempre cerca, a tu lado, compartiendo sonrisas y admirando tu estilo, tu vida, cada latido de tu corazón que se reflejan en unos ojos chispeantes de vitalidad, de gusto, del saber estar, del movimiento suave; tenue.

La belleza se viste en tu armario, en tu ropero, con tus zapatos, con tu sonrisa imprescindible en mi vida desde aquel día en el que harto de verano me hablaste por primera vez y desde entonces, te admiro, te sigo, me gusta lo que haces y dices; desde aquel día te quiero amiga, porque yo no sé apreciar; yo se querer y mucho, pero no con tu estilo, porque tú  eres el estilo; la magia de las cenicientas vestidas de princesas.

Como dice la canción, cada vez que bajas o subes una foto, aparece una imagen divina de ésta realidad, y por ese motivo después de dar más de mil vueltas y mirar muchas; he elegido ésta, mi preferida, en la que la magia de tu estilo personal se mezcla con la sencillez de tu rostro; fresco, vital, deseoso de pintar la belleza, como la tuya, como tú eres, hermosa, por  fuera y tanto más por dentro.

Gracias por existir.

¡Felicidades, Primavera!


Tu Ciber-Amigo.


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