sábado, 6 de octubre de 2012

HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE


Es verdad, no es necesario, no nos fue necesario hasta determinado momento. No lo buscamos, ni lo pedí ni me lo pidió. Éramos felices, no necesitábamos testigos, ni bendiciones, ni autoridades que nos dieran permiso para estar juntos, pasear juntos, alimentarnos juntos, beber juntos, mirarnos juntos, besarnos juntos, amarnos juntos….….no, no lo necesitábamos, nuestros corazones estaban pegados, estábamos juntos por la unión del amor.
Sin embargo un día decidimos que el matrimonio era la solución para un problema legal importante en nuestras vidas y, como ello no iba a cambiar nada, pues lo hicimos y lo más rápido posible. El día más cercano era el 11 DE SEPTIEMBRE, mala fecha, pero era la mas próxima y aceptamos. Era firmar un papel ante un Juez para resolver un problema legal, nuestro amor seguía intacto, no cambiaba nada, tan solo un papel un pequeño acto y ya está, sin mas celebración ni fanfarria.
Sin querer pasan los días, las semanas, los meses y te preguntan el estado civil y ahora eres casado, te preguntan por el nombre de tu mujer y no el de tu novia, y a ella por el de su marido y no el de su novio o pareja. Cambian las palabras, se crea un estigma, es diferente y a mi me sentó muy bien. Me gustaba, me encantaban esas preguntas era como gritar al mundo este es mi amor, esta es mi chica, mi novia…¡no!, ahora era mujer, cónyuge, esposa; es mas, un anillo cruza mi dedo y otro el suyo, yo le puse uno, ella me puso el otro, su prueba de amor, mi prueba de amor aunque no tenga que probarse, ese anillo lo rozas cada instante, lo tocas, lo besas; algo ha cambiado, no cabe duda.
 
Ese cambio, es más un estado diferente que uno mismo se crea algo psicológico, no sé, me gustó, y eso que fue simple, más que una boda en Las Vegas, pero con el tiempo me hizo más feliz, si es que eso era posible.

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