domingo, 19 de mayo de 2013

EL INFIERNO Y YO


En una ocasión, sin pedirlo, sin necesidad de ofrecer un sacrificio de tal magnitud, me dijiste que preferías el infierno al cielo con tal de estar a mi lado. Fue un obsequio eterno y trascendental, conmigo hasta donde sea, incluso el infierno es un lugar donde alojarse para estar junto a mi.
Si me lo ofreciste, te acuerdas, no existía otro lugar mejor que mi espacio, y yo, equivocado como casi siempre no te desee el infierno, construí un paraíso a tu alrededor, como una paloma pasajera te subí en sus alas y directa te ofrecí el cielo, un mundo donde nunca sufrieras, te protegí con mi amor, con la fuerza de mi corazón. Llené tu mundo de luces de colores, ante tu propuesta yo te regalé mi vida, pero en el cielo y al parecer lo tuyo no era una oferta, era un deseo, preferías el infierno, no por mi, sino porque era tu lugar elegido y rechazaste todo cuanto te dí, ese mundo mágico de hadas, de ángeles, un mundo de color azul cuando te entregaste de cuerpo entero a los brazos del infierno. Esas palabras tan hermosas, ese sacrificio vital, se ha hecho realidad. Si preferías el infierno y no era mi opción, ni tampoco por que cualquier cosa que sucediera siempre estarías conmigo, lo deseabas para ti y lo conseguiste llevándome contigo, porque desde ese momento lo único que hiciste es cogerme de la mano, guiarme y llevarme al infierno que es desde donde a tiempo pasado te sigo hablando, porque una vez allí entre las llamas me dejaste.
Desde el infierno te hablo y con mis lágrimas el fuego apago, he construido un nuevo mundo entre almas malditas, me he creado una coraza y desde entonces aquí tengo mi hogar, mi morada. Quise conquistar el cielo para ti y el infierno conseguí. Tal vez aspiré muy alto y me llevaste a lo mas bajo, pero aún así sobrevivo, porque en mis sueños y en mi esperanza, siempre estará ese cielo junto a ti.


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