domingo, 12 de mayo de 2013

EL TIEMPO PASA


Dicen que el amor hace que el tiempo pase, pero que el tiempo hace que el amor pase. 
En mis recuerdos y en mi presente el amor no hace pasar el tiempo, lo congela, lo paraliza no deja a las manecillas del reloj caminar. El amor te hipnotiza, te ensimisma en imágenes, en luces, en colores; te convierte en un ramo de perfumes. Sus perfumes y los tuyos, juntos, indivisibles sin mas aroma que el de la calidez de unos labios deseosos de otros labios. El tiempo no pasa, como tampoco el tiempo hace que el amor pase. Los sentimientos, las emociones mas excitantes se diluyen poco a poco con el tiempo, pero el amor no pasa, es un estado, es algo que llega para quedarse poseyéndote hasta el infinito. Por mucho que pueda doler, que te haga sufrir; es lo máximo que te da la vida y es grandioso tanto en la felicidad como el dolor. Lo aceptas te ha llegado a lo mas profundo del corazón. No te abandona, es tuyo; es lo que te ha tocado, el regalo mas hermoso de la vida, el único regalo que hace que todo lo demás sea tan relativo e intrascendente, que te llegues a abandonar, que caigas en el olvido de los demás e incluso de ti mismo; o que por el contrario, lo aceptes, con sus luces y sombras, y esa aceptación pueda colmar tus expectativas de felicidad, aunque no sea la dicha esperada como en aquellos días en los que el tiempo no pasaba. Así es, puedes enorgullecerte de ser así, que no se te comprenda, que te empujen a dejarlo pasar por el tiempo.
Yo aprendí, que sino eres feliz siendo tu mismo, menos lo seras fingiendo lo que no eres.


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