sábado, 9 de julio de 2016

RENACIMIENTO


Dicen que el renacimiento es la acción de renacer después de una muerte real o aparente. También se dice que el renacimiento es la recuperación de la fuerza, la energía o ánimos de una persona, o de su importancia que tuvo en otra época.

Esa sensación que se recibe al exprimir una naranja, al hervor del café por la maña junto al frescor del amanecer; las sábanas limpias, la tierra mojada entre hojas marchitas en una tarde otoñal. Sensaciones de vida que pueden alcanzarse incluso desde una habitación de cuidados intensivos.

Aparatos electrónicos, bolsas colgantes, ojos observadores y la brisa que circula por el cuerpo. Frio aterciopelado con notas de frutos, de plantas silvestres, hojas verdes; olas del mar azul y el sol amarillo reluciente con los brazos abiertos de par en par para recibir lo que nunca se fue, pero que se perdió junto al envite de una distancia no deseada.

Lugares donde hay una constante pelea entre la vida y la muerte, impulsados por la fuerza de manos precisas que dan ritmo al corazón con la sola presencia del tacto, de los ojos mirando y del deseo de una vuelta tras la jornada laboral, donde la vida se haya impuesto a la oscuridad; la belleza sobre los tonos grises, la poesía frente al ruido en el que insisten algunas manos para no dejarte disfrutar, vivir lo que tienes, con la pena de lo que perdiste y el miedo de lo que nunca llegará.

Los libros se acaban y las hojas se caen, y la vida a veces expira y otras se fortalece con la simple idea de no volver. En esa sala de cuidados intensivos, volví a sentir el color verde de la esperanza, el olor fuerte del café que se reivindica frente a la nostalgia; el perfume suave de los frutos de la tierra, frente a la miserable costumbre de comer de la muerte.

De esa sala de intensivos me lleve una flor con nombre de mujer. De esos seres que dejan su vida en los cuidados, en la atención; que desbordadas por tanto amor que guardan en su corazón, se entregan hasta desfallecer y te hacen renacer.

De esa habitación donde se me cuidó, entré con un pasado y salí con esperanza. Todo mi mundo cambió, todos los conceptos vitales que me propongo contar. Quiero haceros partícipes de como desde la falta de vida se llega a la vida. Como los cambios siempre son para mejor, sobre todo, si cambias de arriba abajo, todo entero. Desde los ojos y como miran al mundo hasta los pies que cambian los pasos en un camino nuevo por explorar.

Desde aquí os invito a que me sigáis, relato tras relato, donde aprenderemos a vivir bien, a hacerlo mejor, con lo puesto, con lo imprescindible; pero con lo más grande que son las ganas, porque por mucha vida que tengamos, sino hay ganas no se vive.


Bienvenidos y bienvenidas a mi nuevo mundo, sois tan bien recibidos, que al entrar os regalo mi máxima consideración en forma de sonrisa.



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