sábado, 19 de enero de 2013

LA ATRACCIÓN



Cada jornada de la vida pasa y pasa entre obligaciones y compromisos, siempre intentando poner buena cara, hacer de lo cotidiano un momento especial, atraer a los demás hacía nosotros mismos para compartir fines y destinos. La atracción es una forma de seducción que empleamos constantemente, en la mayoría de las ocasiones no la percibimos, no somos conscientes, en otros momentos utilizamos nuestras mejores armas  persuasión para conquistar, para conseguir un propósito ya sea profesional o personal.
No hay mejor arma que el de la atracción para unirnos a los demás, con lo que tengamos más a mano, con la palabra, la conversación, las ideas plasmadas en un papel o con una penetrante mirada.
Al caer la noche, tal vez desarmados por tantos momentos de intensa y deliciosa provocación, cuando pensamos que ya no hace falta emplearnos a fondo, llega la más hermosa de las escenas. Ese momento con las armas bajadas al abrir una puerta y encontrarte con quien te espera, un salto sobre tu cuerpo colmado con un abrazo, donde se junta la necesidad y la espera, los corazones se unen, los latidos se armonizan, es la persona amada, quien te espera, a la que esperas; y una mirada fija intencionada sobre tus ojos, un sorprendente instante de flujo de emociones, que culmina, sin esperarlo pero si deseado con una cálida unión de los labios en un beso ardiente y apasionado. Dejas de ser tú y te conviertes en nosotros





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