domingo, 13 de enero de 2013

NATURAL




No es una sensación, es una realidad vivida y que sigo contemplando a diario en cada persona. Desde que nacemos  mantenemos un empeño en cambiar lo que somos, un cuerpo que llega al mundo con un corazón latiendo. No solo en el interior tratando de adaptarnos a las tendencias sociales con el fin de gustar a los demás, sino que pasamos parte de nuestro tiempo en vestirnos según las modas, en peinarnos según lo que se lleva, en maquillar lo mas hermoso que tenemos: nuestro cuerpo, nuestra alma blanca e incluso nuestro corazón, porque está de moda no comprometerse con fidelidad eterna, sino que hay que probar relaciones antes de tener ningún compromiso serio. 
Pienso que en definitiva es que la sociedad nos maneja a su antojo, nos hace adaptarnos a sus deseos de masa y como borregos seguimos al pastor de esas tendencias. 
A mi me gustan las personas como son, con sus defectos y sus virtudes, sin mascarillas ni ropajes que las iguale a las demás. Somos auténticos cuando nacemos, sin nada mas que nos cubra que nuestra propia piel y conforme pasa la vida, cambiamos hasta que en algún momento no nos llegamos ni a reconocer.
La vuelta a la naturaleza, a los instintos originarios y a aceptarnos tal y como somos, es la única respuesta para alcanzar la felicidad personal, porque la vida no es un valle de lágrimas como algunos nos quieren hacer entender, sino una lluvia de sonrisas y de besos lanzados al cielo, tantos y cuantos nos apetezca, con naturalidad y espontaneidad.


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