viernes, 5 de abril de 2013

DESPERTAR DE UNA ILUSIÓN

Cerré los párpados lentamente, como si los ojos no quisieran adentrarse en la oscuridad de la noche, pero terminaron rindiéndose, no les quedaba fuerza para seguir abiertos, dejaron de luchar y en lugar de coparme la oscuridad, de repente como en un cuento todo se lleno de luz y de color. Estaba rodeado de hadas, de ángeles y de todo tipo de criaturas que no encuentro en la realidad. Levantaba una mano, señalaba con un dedo y lo que deseaba lo obtenía. Todos los seres eran de colores, las formas redondeadas, ninguna se regía por la geometría, me encontraba en un mundo de bondad, donde el menú que te ofrecían era comer de la magia, beber de los sueños y de postre la fantasía. Entonces la luz se coló por mi ventana, con su fuerza, intentaba despegar esos parpados que en la noche se rindieron al sueño y ahora, cuando me encontraba en ese mundo no deseaban volver a la realidad, quería seguir rodeado de todos esos seres que siempre llevaban dibujada una sonrisa. Al final no pude resistirme al brillo del sol, desperté de ese sueño, con los párpados bien abiertos y en lugar de apenarme por volver a la realidad, como esos seres, la sonrisa ahora la tenía yo dibujada y totalmente envuelto en una nube de color. Los sueños nos hacen tocar la esperanza, pero la vida nos regala vivir esos sueños.
 
 

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