viernes, 12 de abril de 2013

EL FRACASO, LA SEMILLA DEL TRIUNFO.

Dicen que la vida es un camino igual para todos y que depende de con quién hagas el transito y con quien lo compartas para ser feliz, para triunfar. La vida no es un camino igual para todos, nadie puede dudar que hay quienes lo tienen más fácil que otros, aunque eso no sea sinónimo de felicidad, para algunos el camino está asfaltado y para otros está empedrado. La vida es un camino no cabe duda, lleno de momentos y de etapas mejores o peores, hay alguno de ellos que rozamos el suelo, que nos sentimos derrotados, desconsolados y abandonados. De ese estado resurgimos como las cenizas pues es en ese momento cuando llegamos a ser conscientes de que estamos solos, que nuestro cuerpo le acompaña una mente y lo mueve un corazón, que sobra casi todo, que nada nos hace falta, ni tan siquiera un pañuelo para cubrirnos, porque es infinito lo que poseemos; la inteligencia, la vitalidad y el amor. Esa es nuestra riqueza, dando igual con quien transitemos el camino o quien compartamos, porque al final todo lo que nos acompaña y rodea en la vida, lo elegimos o nos llega, pero lo que es indudable que a nosotros nos tenemos, con esas tres virtudes: la vitalidad del cuerpo, la inteligencia de la razón y el amor en el corazón.
 
 

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