domingo, 25 de noviembre de 2012

FRAGIL


La vida es un regalo delicado, sutil, fácil de llevar por su suavidad, transparencia y sencillez.

 La vida es como un pañuelo de seda, que en los momentos difíciles, cuando todo pare ir mal y se ha de actuar, hay que colocarlo fuerte mente en el cuello, con un nudo maestro para que no se descuelgue, para que no lo perdamos en el camino en momentos en los que esa fragilidad pueda acabar con él. En los momentos de felicidad y de grandeza, ese pañuelo como la vida, apenas lo sujetamos, lo deslizamos suavemente sobre el cuerpo para sentir su tacto perfumado sin riesgo a que nada pueda pasar.

 Es posible que en esos momentos en los que más seguros nos encontramos, cuando parece que todo nos va sobre ruedas sean los momentos más arriesgados porque perdemos la atención y la precaución de mantener los más mínimos cuidados, es entonces cuando la vida se revela con toda su fortaleza llamando nuestra atención, recordándonos que es un regalo que no podemos mal tratar, como ese pañuelo de seda, que se entrelaza en ese nudo sin poder separarlo del cuello, tapándonos la cara, porque al no haberlo mimado ha perdido toda esa inocencia, suavidad y fragilidad convirtiéndose en un pañuelo vulgar más, como la propia vida, que de especial al vulgar solo está a un paso dependiendo de cómo la tratemos, sin olvidar nunca que ambas cosas son un regalo y a los regalos se les cuida, no se rechazan, son fiel muestra que identifica quien generosamente nos lo entregó.

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