domingo, 16 de junio de 2013

ATRAPADO EN LOS RECUERDOS


Dicen que los recuerdos de toda una vida, no van mas allá de los sueños de una sola noche, pero nadie dice que esos recuerdos se pueden repetir cada noche. Poco a poco los recuerdos se difuminan por el paso del tiempo, cada vez son menos las imágenes, quedan tan solo pinceladas de color. Trazos de momentos vividos, de experiencias compartidas, de besos entregados y de lágrimas derramadas. Cuando das la bienvenida ignoras cuanto tiempo durará, pero te conoces, sabes como funciona tu corazón y comprendes que nunca serás capaz de soportar una despedida. En la vida hay personas que son capaces de dar con igual facilidad un hola que un adiós. A mi no me enseñaron que fueran fáciles las despedidas, que en cada una de ellas mi pañuelo se balanceará en el viento, no para decir adiós, sino para secar mis lágrimas. Cada lagrima dicen que es el suspiro del corazón que se libera de tus ojos se desliza por la cara y llega a tus labios. De los labios entran en tu alma y de nuevo al corazón. Quien entra en mi corazón tiene la puerta abierta y aunque no puedo impedir que vuele, de él no tiene salida porque el dueño soy yo.
Los recuerdos cada vez parecen mas lejanos, las pinceladas se atenúan, se hacen menos visibles, pero no dejan de estar dentro del corazón. Aunque pasen los días, los meses y los años, esas pinceladas quedan marcadas, no pueden borrar lo que un día fueron. El paso del tiempo no borra esos trazos, pero con el tiempo esos colores se arraigan, permaneciendo con sus fuertes raíces porque fueron pintados por el amor.


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