domingo, 9 de junio de 2013

MI LUNA


Dicen que en la vida, la felicidad se alcanza juntando grandes momentos. Son la parte mas pequeña de la dicha, de la alegría. Pequeñas partículas que al final de tu historia, dirán sin has tenido una buena vida. Sin embargo, a veces nos perdemos la Luna por querer contar las estrellas, y los días pasan y la vida se marchita sin prestar atención a lo mas grande y cercano que tenías. Nos perdemos en pequeñas cosas, nos acostumbramos a esos instantes inigualables y los deseamos llevar al infinito, a la eternidad. Estamos ciegos, o estamos lo suficientemente seguros de que todo permanecerá, sin darnos cuenta que ahí muy cerca, se encuentra tu luna. Única e inigualable, permanente y expectante esperando ser amada, que le prestemos la atención. Pensamos que lo hacemos, que la cuidamos, que la adoramos, pero nos pierden las estrellas en la infinitud del universo.
Reconocer que se ha sido afortunado porque tienes tu luna, es difícil de conseguir. Como pajaritos, a veces se tiene la tentación de picotear las migas de pan, olvidándonos de que la fuente de esos trozos lo tenemos muy cerca, el gran banquete de la vida, que no es otra cosa, que ese amor verdadero, el único e irreemplazable que según dicen nos toca vivir a cada uno desde que nacemos. No siempre se consigue descubrir, hay muchos caminos en la vida, tantos como estrellas. Si eres tan afortunado que tu camino se cruza con ese amor, entre tantas casualidades de la vida, encontrarás ese ser predestinado a ti, aunque no sea eterno, posiblemente efímero, eventual, pasajero. En el amor como todo en la vida, podemos conformarnos con esas migas de pan, como los pajaritos; pero también podemos hacer de nuestra vida un objetivo, un fin probablemente imposible, tal vez sin una felicidad al instante, pero con un objetivo grande que la haga inmensa, auténtica. Encontrar a esa persona en la inmensidad del universo, es una gran fortuna y tan solo por el hecho de haberlo conseguido, puedes darte por satisfecho, has conquistado la Luna.
Yo encontré mi luna y ya nada fue igual, mi vida se tintó de un blanco luminoso, como la Luna cuando se encuentra en el firmamento reinando con todo su esplendor.


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