domingo, 6 de octubre de 2013

LA ÚLTIMA VEZ

El ser humano necesita vivir sobre una gran mentira, la de su eternidad. Nos autoengañamos pensando que nada acabará, por ello dejamos para mañana muchas cosas que podrían hacerse hoy. Alargamos problemas, decisiones, cuidados, porque simplemente otro día será, y tal vez nunca llegará. Cuando llega esa última vez, cuando ya no es posible el regreso, surge el arrepentimiento, nos reprochamos haberlo dejado, porque pensábamos que nunca tendría final. Es difícil entender, comprender y sobre todo convencerse que todo tiene un final y que el tiempo corre rápido hacia él. Cuando el final es una realidad, te invaden los remordimientos, porque dijiste tan pocas veces te quiero, si es que lo hiciste y porque dejabas para otro día, dar ese amor que llenaba tu corazón. Ahora ya es tarde, ha llegado el final, ya no está, ese amor te va a consumir porque no lo puedes entregar, las lágrimas te ahogan, el desazón te invade y sólo queda tu propio reproche. No se si las almas son eternas, si la vida nos da otra oportunidad, pero aunque exista el regreso, los sentimientos no serán igual. Algunos nos aconsejan que hay que vivir como si fuese el último día; no es solución, después llegan otros días y se pueden hacer cosas que no se puedan reparar. Lo que si es cierto, es que si en tu corazón hay un te quiero, el amor no puede esperar y hay que expresarlo. Puede que la fortuna te de reciprocidad, y sino, al menos, no te lo vas a reprochar.


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