viernes, 4 de octubre de 2013

EL DESTINO DEL CORAZÓN



Todos pensamos que nos deparara el destino, cuando este nunca llega, lo vivimos cada día, en cada momento. Por la mañana al salir a la calle, nos encontramos con personas, sin buscar, podemos hallar la que nos cambie el mundo al girar una esquina. Es entonces cuando esa persona entre un millón se cruza en tu camino, se convierte en imprescindible y piensas que es tu destino. Ese hilo rojo que une dos corazones en el espacio infinito, se encuentran cara a cara y saben que son el uno para el otro. Dicen que no hay nadie imprescindible en la vida, pero hay personas que jamás podremos olvidar, porque olvidar es fácil para el que tiene memoria, pero no para el que tiene corazón. Es la persona, que con tan solo una taza de té, ese líquido se convierte en oro, el espacio en luz y color, y el sonido de un violín de fondo. Es posible que no se queden en nuestras vidas, pero merece la pena tenerlas en nuestro corazón aunque no estén en nuestros brazos. A veces nos embarcamos en una lucha interior para impedir depender de esa persona, dejarla de lado y seguir adelante, es una batalla destinada al fracaso y al dolor.
Cada día construimos nuestro destino, con personas que entran, salen y otras se quedan. Con cada decisión construimos el futuro y en cada acción puede que el rumbo previsto de un cambio repentino y lo que habíamos previsto, no sea más que otro sueño que no sé hace realidad. Sin embargo, esa persona que está destinada a acompañarnos de por vida, está, llegará y tal vez se marche pero en el corazón quedará. Para nosotros será la persona más especial, para los demás, una más. Será esa persona que como dicen, con la que aburrirse, es divertido.


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