domingo, 31 de marzo de 2013

VERTE BAILAR


Abres la puerta, tiras tus gafas de sol sobre la mesa, dejas caer el bolso contra el suelo, no te importa lo que llevas dentro. Tu cuerpo está en movimiento. Me miras, no dices ni una palabra. Deslizas tu chaqueta con un suave movimiento y cae sobre el sofá, entonces si me miras, me invitas a seguirte, con tu mirada traviesa con la que me ordenas. Tomas el primer escalón, subes uno a uno hasta el final de la escalera, cuando llegas arriba, ya no te aprieta el primer ni el segundo botón de tu camisa, mueves tu cuerpo al ritmo de tus deseos. Las caderas de izquierda a derecha y me hipnotizan, ya soy tuyo, hago lo que tu quieras. Ya no hay ningún botón que te sujete, me das la espalda y tus brazos hacia arriba se mueven tenues, armónicos con tu movimiento, que me invita a acercarme pero no a tocarte. Es tu baile, es tu cortejo, cada vez la respiración es mas acelerada y tu piel mojada, pero sigues bailando dejándome a tan solo unos centímetros de tu aliento. En un momento, siguiendo tu ritmo, te darás la vuelta, me miraras a los ojos y tus húmedos labios me atraerán a ese paraíso que es tu cuerpo, hasta fundirnos en un beso de deseo. 
Tal vez la vida no te da la música que te toca, pero tu eres la única que eliges como bailarla.


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